Claves de sol, si menores sostenidos,
precinto gris para la guitarra,
púa lila suplantando muñones,
más ágiles, soltura inesperada.
Introducción sabinera y ampollas,
quinientas noches, digitalización
y un callo en el corazón, no hay dolor,
ni avance ni retroceso, ni frustración.
Situación con contrapuntos se presenta,
no hay Mark Knoffler cuando me miro al espejo,
ni De Lucía, Varona o Santana.
Pero empiezan a sonar, con desafino,
y con presiones en cuerdas erradas,
temas de pelis de Tarantino.
Acerca de Telarañas...
Sin la ayuda de blogeros consumados,
sin alardes de saber que hay entre manos,
sin enlaces musicales y sin videos,
sólo letras, verso y prosa depravados.
Sin fotos de vacaciones recientes,
sin tutear a los desconocidos,
sin chaquetas de cuero, rebecas de lino,
sólo tertulianos, locos inconscientes.
Sin incidir mucho en lo profesional,
sin contar penurias de lo acontecido,
sin rezar cual monja, lo que no he vivido,
sólo presunciones, nada personal.
Sin entrar al trapo de los que critican
sin otra intención que la de humillar,
sin contar visitas hasta hacer millar,
sólo diversión, no escribir por publicar.
sin alardes de saber que hay entre manos,
sin enlaces musicales y sin videos,
sólo letras, verso y prosa depravados.
Sin fotos de vacaciones recientes,
sin tutear a los desconocidos,
sin chaquetas de cuero, rebecas de lino,
sólo tertulianos, locos inconscientes.
Sin incidir mucho en lo profesional,
sin contar penurias de lo acontecido,
sin rezar cual monja, lo que no he vivido,
sólo presunciones, nada personal.
Sin entrar al trapo de los que critican
sin otra intención que la de humillar,
sin contar visitas hasta hacer millar,
sólo diversión, no escribir por publicar.
jueves, 29 de enero de 2009
Delirios (esta vez míos) II
la calculadora echando humo,
el ángulo que alcanzo a ver
desde la ventana de la oficina
sentado sobre mi silla,
es un lugar de placer ,
donde quedan reflejadas mis miradas
que me son devueltas preocupadas,
aunque también nerviosas por empezar.
Ansiosas porque va a ser un reto,
un desahogo.
Elenco de sensaciones urbanas,
de responsabilidades viceversadas,
de sumas imposibles, de restas,
de neveras de estudiantes que repiten,
de esos de edad avanzada...
Espero que entre mis artículos de primera necesidad no se encuentren la “pleiesteision”, el “deuvedé” y la tele plana... o si.
viernes, 23 de enero de 2009
Demencia...
Disimulando, como si la cosa no fuera contigo,
te sentaste en el respaldo del banco de aquel jardín,
y con ojos ávidos de buscar lo inexcusable para ella,
viviste tres largos días de alquiler municipal.
No eran claros los motivos, ni la acción a investigar,
te alimentaba tu orgullo, tus celos, esa acusada inseguridad
que durante temporadas te empeñaste en ocultar.
Fuiste clavando navajas con filos, con doble hoja,
apuñalar por la espalda, en metáfora fatal,
la relación que buscabas con el amor de tu vida,
no es la mejor solución para acercarla de nuevo
a la virtud de ignorarte, al defecto de quererte.
Cada vez que de regreso, del curro de su oficina,
te veía chapuceando un trabajo que no es tuyo,
vigilar se te da mal, aunque esconderte es tu fuerte,
se le hacía el alma añicos, le daban ganas de odiar,
pues si algo la abrumaba, aparte de enamorarse
de un tío con mucha frente pero con poca cabeza,
de un cabezón muy demente, sin oficio y mucha jeta,
era adorar una historia que se acabó tiempo atrás,
cuando jugando en un parque y vigilados por mamás,
el ya trataba besarte, el quería conquistarte,
y arrancaba rosas rojas, y se pinchaba los dedos,
y consiguió enamorarte pasada la pubertad.
Pero decidió quedarse en esa estúpida edad,
pasando de madurar, siendo un burdo Peter Pan,
siendo un loco desquiciado sin nada que averiguar.
jueves, 22 de enero de 2009
A falta de inspiración...
y tras varias charlas sobre colaboraciones en medios de comunicación caseros, blogs, con un periodista en ciernes, al que se le ven maneras, ese que cuando me quedo en su casa me cuida como si en lugar de Pablo, se llamase Margarita, ese que hay veces que demuestra ser mi hermano pequeño (siempre Pablo, siempre Pablo) y otras tengo la impresión de que me saca los años que le llevo de ventaja (deberías pensar mejor algunas cosas de las que haces...). Para no dejar lugar a la duda, entre paréntesis frases y sentencias salidas de su boca, trasladadas al papel, le cedo un espacio para su primera inspiración en Telarañas, y dejo plasmadas sus impresiones y vivencias en su exilio en la capital mundial del cierzo.
Una especie de monólogo que merece la pena leer.

LAS BALLENAS URBANAS
Son mortíferos. Capaces de hacer enfermar a cualquiera, tanto física como psicológicamente. Callejean por las ciudades siendo una de las muchas preocupaciones que tienen los urbanitas que las habitan. Yo los aborrezco. Con sus altivos cuerpos pintados de rojo, ni los pequeños pero numerosos taxis de los zárágózánós de siempre, aquellos que juran en hebreo cagándose en la Virgen católica a la que tanto han adorado, tantas flores han entregado y tantas tortas han ofrecido pensando en lo bien que quedarían en su armario, cerca de los polvorones sobrantes de Navidad que aún están en octubre…, ni esos taxis, ni sus taxistas, pueden con ellos. Ellos mandan en las calles. Ellos son los jefes de la ciudad.
Sí, hablo de los autobuses urbanos. Testigos de numerosas y curiosas historias. Como he dicho antes, son capaces de hacer enfermar a cualquiera. ¿Por qué? Muy sencillo.
En primer lugar, estando a cuarenta y tres grados a la sombra en un verano en el que llevar la gota de sudor constantemente en la frente, nuca y axilas (sobacos de toda la vida) es lo habitual, los chóferes de las ballenas azules -en este caso rojas- de la ciudad, pensando (seguro) en el bien de todos, hacen lo siguiente. Una de dos. Blanco o negro. Yin o Yang. Frío o calor.
Nunca mejor dicho; frío o calor.
Tú, ciudadano sudoroso, que subes al bus ‘reventao’ debido al calor que hace, buscando eso sí, una temperatura agradable que te refresque, que te quite la continua gota de sudor de la frente, nuca y axilas -o por lo menos una de las tres- y que te renueve las fuerzas para volverte a enfrentar con la ola de calor subsahariana que anunció Roberto Brasero en ‘El Tiempo’, tienes que luchar, primero y hasta que llegas a una posición cómoda, con la señora del pelo de peluquería, con olor a laca que echa pa’ atrás; con el señor de bigote, que no se decide a pasar al otro lado del pasillo para no caerse; con la niña pequeña, preocupada en limpiar sus fosas nasales en medio del pasillo; con esos dos adolescentes, magreándose y metiéndose la lengua hasta zonas que no conocen ni los médicos; y con los continuos y bruscos movimientos del bus en el que vas, recibes además, la primera buena sensación de fresquillo del aire que se convierte en aire gélido conforme pasan los minutos y que te obligan a llevar, como un raro y tres días después, un montón de pañuelos en el bolsillo (o bolso, en su defecto) y un resfriado de narices -nunca mejor dicho- que demuestra lo jodidamente débil que eres. Tú, español de pura cepa, que te creías muy macho, vas y caes en un resfriado con cuarenta y tres grados a la sombra…manda huevos.
Pero no todo queda ahí, porque también hay invierno. ¿Y qué pasa en invierno? Pues que hace frío. Y… ¿qué pasa cuando hace frío? Pues que todo el mundo va en autobús urbano. Y si todo el mundo va en bus urbano ¿tú qué haces? Pues también vas en autobús urbano, por no ser menos que los demás.
Pero es entonces cuando vuelven los problemas. Como hace frío, tú, ciudadano friolero donde los haya, te pones más capas que una cebolla. Que si la camiseta interior típica de tirantes, que si una camiseta de manda larga encima, que si una camiseta de manga corta encima de la de manga larga y de la interior, que si un jersey de punto, un poco recio encima de todo eso, que si un jersey de lana y cuello alto sobre toda esa ropa y, apurando un poco la cremallera, una cazadora de esquiar que abriga bastante. A todo esto, te das cuenta de que has olvidado quitarte el pijama. No importa, soy friolero y me tengo que proteger. Por supuesto tampoco olvidas la bufanda y los guantes. Vamos, que parece que te vas al polo a vivir entre esquimales. Aunque pensándolo bien, escuchaste el otro día, que Roberto Brasero decía que venía un frente polar de los países nórdicos y había que protegerse.
Sales a la calle y esperas al bus. Lleno hasta la puerta delantera, ahora la lucha es fuera. Como en el juego de las sillas, tú intentas ser el más rápido, colocarte bien y entrar primero, como si de eso dependiese tu corta existencia en este mundo. Y cuando lo consigues, después de haberte adelantado a la mujer pelirroja que gritaba “¡Se ha colado!”, al joven rapero de los cascos que escuchaba Manolo Escobar, y al señor calvo que ha pillado la puerta y ha sido arrastrado quince metros gritando “¡Para!¡para!” y nadie le hacia caso, cuando lo consigues y estás dentro, querrías morirte. Pasas, en cuestión de segundos, de tiritar a sudar como en verano, pues al chófer de turno no se le ha ocurrido mejor idea (pensando en todos) que poner la calefacción a tope. Y tú, allí, sin poderte mover y con los típicos sudores de verano, causados por las siete capas que llevas puestas, comienzas a buscar un hueco entre las ciento cincuenta personas que ocupan el bus para poder quitarte, por lo menos, la cazadora de esquiar o en su defecto, bajar en la próxima parada. Pero es imposible. La señora del abrigo de visón, que suda más que tú y que también huele a laca, la tienes echándote el aliento en la nuca mientras el señor de bigote que huele a Brummel te está rozando con su culo y se te mira mal, como si tú estuvieses para tonterías.
Al final sales del bus, sudando y con un cabreo de mil pares de cojones, pues estás a media hora andando de tu destino.
A los tres días, catarrazo. Los pañuelos vuelven, el Frenadol se convierte en tu mejor refresco y tú acabas odiando el transporte urbano.
Aunque, al fin y al cabo… ¿Qué puede sustituir a la alegría que te llevas cuando llevas -valga la redundancia- media hora esperando bajo la lluvia y el frío al bus y aparece repentinamente tras la esquina con su cartel al frente y lleno de gente?
Esa alegría no tiene precio.
Por Pablo Orleáns.
Una especie de monólogo que merece la pena leer.

LAS BALLENAS URBANAS
Son mortíferos. Capaces de hacer enfermar a cualquiera, tanto física como psicológicamente. Callejean por las ciudades siendo una de las muchas preocupaciones que tienen los urbanitas que las habitan. Yo los aborrezco. Con sus altivos cuerpos pintados de rojo, ni los pequeños pero numerosos taxis de los zárágózánós de siempre, aquellos que juran en hebreo cagándose en la Virgen católica a la que tanto han adorado, tantas flores han entregado y tantas tortas han ofrecido pensando en lo bien que quedarían en su armario, cerca de los polvorones sobrantes de Navidad que aún están en octubre…, ni esos taxis, ni sus taxistas, pueden con ellos. Ellos mandan en las calles. Ellos son los jefes de la ciudad.
Sí, hablo de los autobuses urbanos. Testigos de numerosas y curiosas historias. Como he dicho antes, son capaces de hacer enfermar a cualquiera. ¿Por qué? Muy sencillo.
En primer lugar, estando a cuarenta y tres grados a la sombra en un verano en el que llevar la gota de sudor constantemente en la frente, nuca y axilas (sobacos de toda la vida) es lo habitual, los chóferes de las ballenas azules -en este caso rojas- de la ciudad, pensando (seguro) en el bien de todos, hacen lo siguiente. Una de dos. Blanco o negro. Yin o Yang. Frío o calor.
Nunca mejor dicho; frío o calor.
Tú, ciudadano sudoroso, que subes al bus ‘reventao’ debido al calor que hace, buscando eso sí, una temperatura agradable que te refresque, que te quite la continua gota de sudor de la frente, nuca y axilas -o por lo menos una de las tres- y que te renueve las fuerzas para volverte a enfrentar con la ola de calor subsahariana que anunció Roberto Brasero en ‘El Tiempo’, tienes que luchar, primero y hasta que llegas a una posición cómoda, con la señora del pelo de peluquería, con olor a laca que echa pa’ atrás; con el señor de bigote, que no se decide a pasar al otro lado del pasillo para no caerse; con la niña pequeña, preocupada en limpiar sus fosas nasales en medio del pasillo; con esos dos adolescentes, magreándose y metiéndose la lengua hasta zonas que no conocen ni los médicos; y con los continuos y bruscos movimientos del bus en el que vas, recibes además, la primera buena sensación de fresquillo del aire que se convierte en aire gélido conforme pasan los minutos y que te obligan a llevar, como un raro y tres días después, un montón de pañuelos en el bolsillo (o bolso, en su defecto) y un resfriado de narices -nunca mejor dicho- que demuestra lo jodidamente débil que eres. Tú, español de pura cepa, que te creías muy macho, vas y caes en un resfriado con cuarenta y tres grados a la sombra…manda huevos.
Pero no todo queda ahí, porque también hay invierno. ¿Y qué pasa en invierno? Pues que hace frío. Y… ¿qué pasa cuando hace frío? Pues que todo el mundo va en autobús urbano. Y si todo el mundo va en bus urbano ¿tú qué haces? Pues también vas en autobús urbano, por no ser menos que los demás.
Pero es entonces cuando vuelven los problemas. Como hace frío, tú, ciudadano friolero donde los haya, te pones más capas que una cebolla. Que si la camiseta interior típica de tirantes, que si una camiseta de manda larga encima, que si una camiseta de manga corta encima de la de manga larga y de la interior, que si un jersey de punto, un poco recio encima de todo eso, que si un jersey de lana y cuello alto sobre toda esa ropa y, apurando un poco la cremallera, una cazadora de esquiar que abriga bastante. A todo esto, te das cuenta de que has olvidado quitarte el pijama. No importa, soy friolero y me tengo que proteger. Por supuesto tampoco olvidas la bufanda y los guantes. Vamos, que parece que te vas al polo a vivir entre esquimales. Aunque pensándolo bien, escuchaste el otro día, que Roberto Brasero decía que venía un frente polar de los países nórdicos y había que protegerse.
Sales a la calle y esperas al bus. Lleno hasta la puerta delantera, ahora la lucha es fuera. Como en el juego de las sillas, tú intentas ser el más rápido, colocarte bien y entrar primero, como si de eso dependiese tu corta existencia en este mundo. Y cuando lo consigues, después de haberte adelantado a la mujer pelirroja que gritaba “¡Se ha colado!”, al joven rapero de los cascos que escuchaba Manolo Escobar, y al señor calvo que ha pillado la puerta y ha sido arrastrado quince metros gritando “¡Para!¡para!” y nadie le hacia caso, cuando lo consigues y estás dentro, querrías morirte. Pasas, en cuestión de segundos, de tiritar a sudar como en verano, pues al chófer de turno no se le ha ocurrido mejor idea (pensando en todos) que poner la calefacción a tope. Y tú, allí, sin poderte mover y con los típicos sudores de verano, causados por las siete capas que llevas puestas, comienzas a buscar un hueco entre las ciento cincuenta personas que ocupan el bus para poder quitarte, por lo menos, la cazadora de esquiar o en su defecto, bajar en la próxima parada. Pero es imposible. La señora del abrigo de visón, que suda más que tú y que también huele a laca, la tienes echándote el aliento en la nuca mientras el señor de bigote que huele a Brummel te está rozando con su culo y se te mira mal, como si tú estuvieses para tonterías.
Al final sales del bus, sudando y con un cabreo de mil pares de cojones, pues estás a media hora andando de tu destino.
A los tres días, catarrazo. Los pañuelos vuelven, el Frenadol se convierte en tu mejor refresco y tú acabas odiando el transporte urbano.
Aunque, al fin y al cabo… ¿Qué puede sustituir a la alegría que te llevas cuando llevas -valga la redundancia- media hora esperando bajo la lluvia y el frío al bus y aparece repentinamente tras la esquina con su cartel al frente y lleno de gente?
Esa alegría no tiene precio.
Por Pablo Orleáns.
martes, 20 de enero de 2009
Sigo haciendo prácticas de niña del exorcista...

Dos noches más y aprenderé a girar la cabeza 360 grados. La voz de ultratumba ya la he conseguido. Ahora que la infección remite, ahora que se acerca el momento de poder visitar a un tal dentista, mi rara habilidad de "rechinar" los dientes que tanto desconsuelo ha causado entre mis compañeros de habitación, mis compañeras de cama, me lo causa a mi. El pinchazo es agudo, el dolor es indescriptible, la impotencia es extraordinaria, y la sensación de descanso entre uno y otro es... efímera.
lunes, 19 de enero de 2009
Delirios... imagino.
Tras tres días sin poder conciliar el sueño, entre dolores de muelas, pinchazos de oído izquierdo, y ver que el reloj iba hacia atrás y no hacia delante... Tras cinco días de silencio obligado... os dejo mis delirios, para nada de grandeza...
Nada de lo que pensabas se cumplía,
ni en tus sueños ni en los míos,
ni en tu vida ni en la mía,
ni en nuestra falsa apariencia por aparentar
que lo nuestro funcionaba de verdad.
Que la pasión y el sudor de ese sexo matinal
que nos despierta,
es la triste realidad de no poder calentar
esa lívido nocturna, que explota
por no tener un camino que la lleve
donde debería estar...
perdida entre tu pasión, mi morbo
y la excitación que nos produce rozarnos
cuando el edredón nos sobra
hasta con frío polar,
cuando una ducha muy fría,
no es capaz de combatir ese calentón de hotel,
mirando por la ventana la ciudad de Budapest,
que es la capital de Hungría.
Te sentabas indignada escuchando las noticias
sobre mis frías rodillas tapada con tu albornoz,
y aunque la noticia fuera de crisis o economía,
de un agujero en el metro,
de una manifestación que cortaba la Gran Vía,
yo dibujaba en mi mente, tu vello erizándose,
tu corazón latir fuerte, tus dedos sobre mi frente
y mis manos escondidas, tratando de averiguar
si la peca que recuerdo, es tuya o es de otra tía
que palpé... o es el producto de un sueño
calenturiento y frustrado, como acaba cualquier sueño
que pueda ser recordado...
La cuestión es que era lunes y tú debías marchar,
y yo saldría después, no era por disimular,
sino porque me tocaba, pagar la cuenta de hotel,
del minibar y el buffet, y tu debías volver
a tu trabajo de madre, a tu pasión de mujer,
a tu oficio de coser, a tus clases de pilates,
a tus cortaos por la tarde...
Y yo otra vez a esperar, a ese sábado nocturno
y a ese domingo en que buscas
la excusa para olvidar que eres feliz otros días,
y te arriesgas a perder, por un poco de placer,
y a veces cuesta creer, que ese placer sea cierto,
lo que de verdad te llena, lo que te de la la alegría.
Nada de lo que pensabas se cumplía,
ni en tus sueños ni en los míos,
ni en tu vida ni en la mía,
ni en nuestra falsa apariencia por aparentar
que lo nuestro funcionaba de verdad.
Que la pasión y el sudor de ese sexo matinal
que nos despierta,
es la triste realidad de no poder calentar
esa lívido nocturna, que explota
por no tener un camino que la lleve
donde debería estar...
perdida entre tu pasión, mi morbo
y la excitación que nos produce rozarnos
cuando el edredón nos sobra
hasta con frío polar,
cuando una ducha muy fría,
no es capaz de combatir ese calentón de hotel,
mirando por la ventana la ciudad de Budapest,
que es la capital de Hungría.
Te sentabas indignada escuchando las noticias
sobre mis frías rodillas tapada con tu albornoz,
y aunque la noticia fuera de crisis o economía,
de un agujero en el metro,
de una manifestación que cortaba la Gran Vía,
yo dibujaba en mi mente, tu vello erizándose,
tu corazón latir fuerte, tus dedos sobre mi frente
y mis manos escondidas, tratando de averiguar
si la peca que recuerdo, es tuya o es de otra tía
que palpé... o es el producto de un sueño
calenturiento y frustrado, como acaba cualquier sueño
que pueda ser recordado...
La cuestión es que era lunes y tú debías marchar,
y yo saldría después, no era por disimular,
sino porque me tocaba, pagar la cuenta de hotel,
del minibar y el buffet, y tu debías volver
a tu trabajo de madre, a tu pasión de mujer,
a tu oficio de coser, a tus clases de pilates,
a tus cortaos por la tarde...
Y yo otra vez a esperar, a ese sábado nocturno
y a ese domingo en que buscas
la excusa para olvidar que eres feliz otros días,
y te arriesgas a perder, por un poco de placer,
y a veces cuesta creer, que ese placer sea cierto,
lo que de verdad te llena, lo que te de la la alegría.
lunes, 12 de enero de 2009
Agua, nieve, hielo, niebla...
... dos rayos de sol, una taza de café, una frotada fuerte de manos, un moco que se congela en la ventana nasal, un kleenex humedecido en el bolsillo derecho, la luna del coche suplicando calor de la calefacción para no volverse a empañar, tu suplicando a la calefacción que se de vidilla, el sol suplicando al frío que le deje calentar, yo suplicandole al día que vaya alargando más. Y así se pasa el invierno. Cada vez que tomas un cafecito en el bar, luchas contra tu "consciente", por salir y seguir con lo que estabas haciendo. Tú subconsciente hace mucho tiempo que ha ganado la batalla de quedarse... El invierno da hasta para luchar contra tus vicios y preferir no fumar antes que terner que quitarte el pijama, calzarte zapatillas y salir al bar más próximo a comprar tabaco... Antes de decidir si sales o no, repasas mentalmente, como un corredor de rallies o un esquiador, tu etapa hasta lograr el objetivo... se hace tremendamente complicado, notas el frío incluso en tu mente... Pero siempre, el invierno, acaba sucumbiendo ante la primavera. Entonces le pides a la primavera que deje paso al verano, que se caliente el agua del mar, que la playa esté vacía, que... Ahora que pienso... el otoño, es la estación menos deseada. No florece el amor, las chicas no se visten minifaldas, como en la primavera, la sangre no se altera, no vas a la playa, no hay fiestas de pueblos, no ves a amigos lejanos... como en verano... en invierno está la Navidad, el esquí, las vacaciones... Otoño... que hay en Otoño?. Inundaciones como cada año, vuelta al colegio, síndrome post vacacional, el tercer trimestre de iva...cierzo a diestro y siniestro, el día acorta... como nadie ha realizado una moción de censura al Otoño?.
viernes, 9 de enero de 2009
Puntos suspensivos...
A ver si las morcillas que Dios me puso por dedos, son capaces de reproducir, de manera más sencilla que aqui muestra Sabina, los jodidos 19 días y 500 noches... En formato simple, por ahora...va tomando cuerpo la intro... Lo que haya de ser será.
Semifinalista...
Parece que las publicaciones no vienen solas, al igual que las penas, las alegrías, los ligues... A la Romescu le publican un relato, a Alvarito lo seleccionan para la final de Relatos en Cadena y el Centro de estudios Poéticos me envía hoy una carta en la que me dice que "Actos, rencillas y decisiones", es semifinalista del concurso de poemas, seleccionado entre tres mil, y me piden autorización para que sea publicado en un libro de poemas, con una reseña de mi perfil debajo del mismo... Os dejo mi "ópera prima" de nuevo. Puede parecer repetitivo, pero coño... a mi me gusta.
"Actos, rencillas y decisiones".
Autor:
Eduardo Orleáns Montaño
--------------------------------------------------------------------------------
Esa lengua mata cuando te muerde,
esos ojos hieren cuando te miran,
esos modales que te dominan,
ese miedo mortal a comprometerte.
Ese extraño pacto que me dedicas,
esas exactas horas que ahora me marcas,
ese intenso dolor que te automedicas
diciéndome que pasas, y te desmarcas
del dolor que supone que no te entienda,
del vacío que dejas en mi cama,
del cariño que aparcas con tu enmienda.
De ese sentimiento de envenenada
furia contra mis actos y sin contienda,
de esa historia de amor que está varada.
"Actos, rencillas y decisiones".
Autor:
Eduardo Orleáns Montaño
--------------------------------------------------------------------------------
Esa lengua mata cuando te muerde,
esos ojos hieren cuando te miran,
esos modales que te dominan,
ese miedo mortal a comprometerte.
Ese extraño pacto que me dedicas,
esas exactas horas que ahora me marcas,
ese intenso dolor que te automedicas
diciéndome que pasas, y te desmarcas
del dolor que supone que no te entienda,
del vacío que dejas en mi cama,
del cariño que aparcas con tu enmienda.
De ese sentimiento de envenenada
furia contra mis actos y sin contienda,
de esa historia de amor que está varada.
miércoles, 7 de enero de 2009
NIEVE POLVO.
El primero de los siete días de reposo en el recién estrenado dosmil nueve sale rana. Tras el vaso de nesquick con frostis de kellogs (despierta el tigre que hay en ti), calzarnos las botas, y llegar hasta la parada del tren que te baja a las pistas, sorpresa... La cabina no anda, se ha parado... El trenecito, casualmente también. Coge los esquís, echatelos al hombro, y olvidate de esquiar y empieza a pensar en el vermú. Me quedo con las ganas de ver a los Jorges y a Paula desenvolverse en el blanco elemento. Probablemente los enanos me dan ya mil vueltas. Segundo día de frostis y olor a piz buin. Ésta vez, la cabina se porta y disfrutamos (por fin María sonríe mientras se desliza en la tabla) de la estación, del solecito a menos dos grados, y de la nieve que cubre la montaña. Tercer día de nieve. Me lo paso en cama. Se me ha roto un empaste y la jodida muela no me deja vivir. Rodhocin y nolotil son mis compañeros de sofá. Mejor olvidar el tercer día. Pasemos al cuarto. Cambiamos la familiaridad de Panticosa y sus trasnochados remontes, por la modernidad y amplitud de Formigal. Algo más de frío, pero las sonrisas vuelven a nuestros rostros durante todo el día. Bocata a lo Paco Martínez Soria y felicidad, frío y algún que otro dolor en el cuerpo de María (vaya ostias se mete la tía), para despedir el primer impas blanco de la temporada. Noche de reyes en Jaca jugando a la wii. Será el golf de verdad como el del juego? Si es asi, me voy a comprar palos, porque vaya tarjetas que me marco... Exhaustos y no fracasados emprendemos el regreso. Comida de reyes en casica, con algún que otro regalo... Y regalo de Messi de última hora...
martes, 30 de diciembre de 2008
LA NOCHEVIEJA...
Monólogo copiado de un correo que me ha llegado, bueno, en realidad me ha llegado cuatro veces, asi que... igual lo habéis leído ya. Gracias a los que me lo habéis mandado... Aquí dejo el plagio, bueno, en realidad el copia y pega. Muy gracioso, a mi parecer... jeje.
¡Dentro de nada... Nochevieja, ¿eh? ¡Qué estrés! Yo en nochevieja me siento... me siento...
no sé, me siento como un toro, ¿no? Cuando llega la fiesta miro alrededor y me da la sensación de que todo el mundo se lo está pasando bien, menos yo.
El estrés comienza con la cena. Aquello parece una prueba del Gran Prix:
Tienes que llevar calzoncillos rojos, tener algo de oro para meterlo en la copa,preparar las doce uvas...
Y contarlas varias veces, porque, como son todas iguales, te equivocas:
- Una, dos, tres, cuatro... una, dos, tres, cuatro, cinco, seis...
Esta pocha ya la he contado... Una, dos... siete, ocho... ¡Joder, las doce menos veinte!
¡Chavalín, trae el Rotring, que las voy a numerar, como en el Bingo!
Y tu madre:
- ¿Queréis venir, que se enfrían las gambas?
Que esa es otra: te tienes que comer todo lo que está en la mesa...
Y antes de las doce!;
que, con las prisas, más que pelar gambas, parece que estás
desactivando una bomba.
- ¡Coño, las doce menos diez! ¡Mamá, no me da tiempo: hazme un sándwich con el cochinillo, que ya está terminando Cruz y Raya!
Y no eres el único que está agobiado, ¿eh? No hay más que ver la tele.
Allí están Ana Obregón y Ramón García, explicando a toda España como funciona un reloj.
Acojonados por si se equivocan:
- Cuando la aguja pequeña esté en las doce y la grande también.. serán las doce.
¡Coño, como todas las noches!
- Y entonces bajará la bola y... luego vienen los cuartos, ¡no vayan a empezar a comerse las uvas, ¿eh?
Vamos a ver: ¿por qué nos explican mil veces que nos comamos las uvas en los cuartos y nadie nos explica por qué coño tiene que bajar una bola? ¿Qué clase de reloj es ése?
Cuando por fin llegan las doce, en toda España se oye lo mismo: Cla,
cla,
cla, cla... <> > es la bola>>: cla, cla, cla... Din-don...
- ¡Ah no, que son los cuartos!
Din-don...
- ¡Escupid que son los cuartos!
Din-don...
- Pfbbbbbbbb... ¿qué son qué?
Din-don...
- Los cuartos...
Ton...
- ¡Ahora, ahora!
Ton..
- ¡Una!
- ¡Que no, que vamos por la segunda!
Ton...
- Pues me meto dos...
Ton...
- Seis...
- ¿Cómo que seis?
Ton...
- A mí ya no me caben más, ¿eh?
Ton.. -¡Eh!, ¡deja mis uvas, cabrón!
Ton...
- ¡Es que se me ha caído una al suelo!
Ton...
- Bgrfds...
Ton...
- Bggggdffffff...
Ton...
- A mí ya no me quedan...
Ton...
- Bgggggdffffff....
- ¡Pues a mí me sobran cuatro!
Ton...
- Bfgggggggg, grounfffffff...
Y cuando acaban, toda la familia con la boca llena de babas, a darse besos:
- Feliz año, eeeeeeeeeh, felicidades, grfdddfd...
Y suena el teléfono: ¡riiiiiiiiiing!
- ¡Pero coño! ¿Ya están llamando? ¿No se pueden esperar?
- Pues a mí todavía me sobran dos...
- ¡Champán, que alguien abra el Champán!
Pero, bueno, ¿a vosotros os parece lógico empezar el año así?
¡Qué estrés, de verdad!
Pero como es Nochevieja... tienes la obligación de divertirte. Así que después te vas a un fiestorro a un sitio en el que, si caben mil personas, el dueño ha decidido meter a cinco
mil doscientas. ¡Muy bien! ¡Cuatro mil doscientas más de las que caben!
¡Quédate en la calle si te apetece, con la pelona que está cayendo!
Así que entras. Lo bueno que tiene ir a un sitio así es que te puede pasar cualquier cosa.
A mí el año pasado me ocurrió de todo. Yo estaba tan tranquilo,tomándome mi cubatita de garrafón, cuando de repente un tío me cogió por detrás y me dijo:
- ¡¡¡¡COOOOOOOOONGAAAAA!!!!!
Y, claro, que vas a hacer, pues te pones a bailar... ¡Eso te lo hace un tío en el autobús y le partes la cara! ¡Pero como es Nochevieja... ! ¡Pues hala! Y de repente te das la vuelta
y llevas cien personas enganchadas a tu culo. ¡A ver como escapas de ésta!
Porque una conga es como una secta: entrar es muy fácil pero salir es muy jodido.
Porque en el garito hay como doce congas girando a toda pastilla...
Bueno, pues iba yo conduciendo mi conga... por mi derecha, cuando, de pronto, me veo venir en dirección contraria una conga suicida acojonante conducida por un gordo
con casco de vikingo. Yo le iba a hacer ráfagas, pero como las congas no llevan ni luces ni nada... pues, para evitar la colisión, di un giro brusco a la derecha... ¡Y me
tragué entera una columna de espejitos! ¡Siniestro total!
Doce heridos leves y una columna de espejitos destrozada. Y yo, con una ceja abierta tirado en el suelo pensaba: cagao!
Y en ésas, me desmayé.
Al despertar estaba en la sala de urgencias, rodeado por todos los de mi conga. Algunos todavía no se habían esenganchado; habían venido corriendo detrás de la ambulancia.
Bueno, las urgencias en Nochevieja, hay que vivirlas. Si en la sala caben cincuenta personas, el dueño ha metido a ciento cincuenta... Como el de la discoteca. Y como allí también es Nochevieja, el camillero lleva un gorrito de moro, la
enfermera un collar de hawaiana y el que te cose la ceja unos dientes de Drácula, ¡que te da una confianza... ! El tío te dice:
- ¿Qué ha sido? ¿Con una moto?
- No, con una conga.
- ¡Ay!, si es que van como locos con las congas...
Cuando salí de allí me quería ir a mi casa, pero como era Nochevieja, acabé a las ocho de la mañana con la ceja grapada en un bareto...
- Oiga, póngame un chocolate con churros.
- Pues sólo nos queda Nesquick y algunos dónuses... Es que los últimos churros se los han tomado los de una conga, ¡traían un cachondeo...! Había un gordo que llevaba un casco de
vikingo... ¡No le digo más! Y es lo que yo le digo a los clientes: si no disfrutas en Nochevieja, ¿Cuándo vas a disfrutar? FELIZ AÑO 2009!!!
¡Dentro de nada... Nochevieja, ¿eh? ¡Qué estrés! Yo en nochevieja me siento... me siento...
no sé, me siento como un toro, ¿no? Cuando llega la fiesta miro alrededor y me da la sensación de que todo el mundo se lo está pasando bien, menos yo.
El estrés comienza con la cena. Aquello parece una prueba del Gran Prix:
Tienes que llevar calzoncillos rojos, tener algo de oro para meterlo en la copa,preparar las doce uvas...
Y contarlas varias veces, porque, como son todas iguales, te equivocas:
- Una, dos, tres, cuatro... una, dos, tres, cuatro, cinco, seis...
Esta pocha ya la he contado... Una, dos... siete, ocho... ¡Joder, las doce menos veinte!
¡Chavalín, trae el Rotring, que las voy a numerar, como en el Bingo!
Y tu madre:
- ¿Queréis venir, que se enfrían las gambas?
Que esa es otra: te tienes que comer todo lo que está en la mesa...
Y antes de las doce!;
que, con las prisas, más que pelar gambas, parece que estás
desactivando una bomba.
- ¡Coño, las doce menos diez! ¡Mamá, no me da tiempo: hazme un sándwich con el cochinillo, que ya está terminando Cruz y Raya!
Y no eres el único que está agobiado, ¿eh? No hay más que ver la tele.
Allí están Ana Obregón y Ramón García, explicando a toda España como funciona un reloj.
Acojonados por si se equivocan:
- Cuando la aguja pequeña esté en las doce y la grande también.. serán las doce.
¡Coño, como todas las noches!
- Y entonces bajará la bola y... luego vienen los cuartos, ¡no vayan a empezar a comerse las uvas, ¿eh?
Vamos a ver: ¿por qué nos explican mil veces que nos comamos las uvas en los cuartos y nadie nos explica por qué coño tiene que bajar una bola? ¿Qué clase de reloj es ése?
Cuando por fin llegan las doce, en toda España se oye lo mismo: Cla,
cla,
cla, cla... <> > es la bola>>: cla, cla, cla... Din-don...
- ¡Ah no, que son los cuartos!
Din-don...
- ¡Escupid que son los cuartos!
Din-don...
- Pfbbbbbbbb... ¿qué son qué?
Din-don...
- Los cuartos...
Ton...
- ¡Ahora, ahora!
Ton..
- ¡Una!
- ¡Que no, que vamos por la segunda!
Ton...
- Pues me meto dos...
Ton...
- Seis...
- ¿Cómo que seis?
Ton...
- A mí ya no me caben más, ¿eh?
Ton.. -¡Eh!, ¡deja mis uvas, cabrón!
Ton...
- ¡Es que se me ha caído una al suelo!
Ton...
- Bgrfds...
Ton...
- Bggggdffffff...
Ton...
- A mí ya no me quedan...
Ton...
- Bgggggdffffff....
- ¡Pues a mí me sobran cuatro!
Ton...
- Bfgggggggg, grounfffffff...
Y cuando acaban, toda la familia con la boca llena de babas, a darse besos:
- Feliz año, eeeeeeeeeh, felicidades, grfdddfd...
Y suena el teléfono: ¡riiiiiiiiiing!
- ¡Pero coño! ¿Ya están llamando? ¿No se pueden esperar?
- Pues a mí todavía me sobran dos...
- ¡Champán, que alguien abra el Champán!
Pero, bueno, ¿a vosotros os parece lógico empezar el año así?
¡Qué estrés, de verdad!
Pero como es Nochevieja... tienes la obligación de divertirte. Así que después te vas a un fiestorro a un sitio en el que, si caben mil personas, el dueño ha decidido meter a cinco
mil doscientas. ¡Muy bien! ¡Cuatro mil doscientas más de las que caben!
¡Quédate en la calle si te apetece, con la pelona que está cayendo!
Así que entras. Lo bueno que tiene ir a un sitio así es que te puede pasar cualquier cosa.
A mí el año pasado me ocurrió de todo. Yo estaba tan tranquilo,tomándome mi cubatita de garrafón, cuando de repente un tío me cogió por detrás y me dijo:
- ¡¡¡¡COOOOOOOOONGAAAAA!!!!!
Y, claro, que vas a hacer, pues te pones a bailar... ¡Eso te lo hace un tío en el autobús y le partes la cara! ¡Pero como es Nochevieja... ! ¡Pues hala! Y de repente te das la vuelta
y llevas cien personas enganchadas a tu culo. ¡A ver como escapas de ésta!
Porque una conga es como una secta: entrar es muy fácil pero salir es muy jodido.
Porque en el garito hay como doce congas girando a toda pastilla...
Bueno, pues iba yo conduciendo mi conga... por mi derecha, cuando, de pronto, me veo venir en dirección contraria una conga suicida acojonante conducida por un gordo
con casco de vikingo. Yo le iba a hacer ráfagas, pero como las congas no llevan ni luces ni nada... pues, para evitar la colisión, di un giro brusco a la derecha... ¡Y me
tragué entera una columna de espejitos! ¡Siniestro total!
Doce heridos leves y una columna de espejitos destrozada. Y yo, con una ceja abierta tirado en el suelo pensaba: cagao!
Y en ésas, me desmayé.
Al despertar estaba en la sala de urgencias, rodeado por todos los de mi conga. Algunos todavía no se habían esenganchado; habían venido corriendo detrás de la ambulancia.
Bueno, las urgencias en Nochevieja, hay que vivirlas. Si en la sala caben cincuenta personas, el dueño ha metido a ciento cincuenta... Como el de la discoteca. Y como allí también es Nochevieja, el camillero lleva un gorrito de moro, la
enfermera un collar de hawaiana y el que te cose la ceja unos dientes de Drácula, ¡que te da una confianza... ! El tío te dice:
- ¿Qué ha sido? ¿Con una moto?
- No, con una conga.
- ¡Ay!, si es que van como locos con las congas...
Cuando salí de allí me quería ir a mi casa, pero como era Nochevieja, acabé a las ocho de la mañana con la ceja grapada en un bareto...
- Oiga, póngame un chocolate con churros.
- Pues sólo nos queda Nesquick y algunos dónuses... Es que los últimos churros se los han tomado los de una conga, ¡traían un cachondeo...! Había un gordo que llevaba un casco de
vikingo... ¡No le digo más! Y es lo que yo le digo a los clientes: si no disfrutas en Nochevieja, ¿Cuándo vas a disfrutar? FELIZ AÑO 2009!!!
lunes, 29 de diciembre de 2008
¡¡¡ FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2.009 !!!
Pues eso; qué con la vorágine de estos últimos días, léase comidas y cenas familiares, y no tan familiares, pago de excesos, virus estomacales de las veinticuatro horas, y demás actos, no había dejado "blogsaje" navideño. Así pues, para todos los lectores del blog, os deseo que paséis unas felices Navidades, y un muy pero que muy próspero año dosmil nueve.
"Orly".
"Orly".
jueves, 18 de diciembre de 2008
Carta abierta a la Madre amiga.
"Alguno,de entre unos y otros,habrá que se salven de la quema.Una crítica muy exacerbada de ambos poderes,el político y el eclesial...A veces es tan injusta la realidad como la visión que se tiene de ella.Dicho esto desde el respeto de una agnóstica de pro. En cuanto a los polícos,los hay muy preocupados por la sociedad que les ha tocado vivir,pero a veces atados de pies y manos por sus propios partidos...Es una pena que los libres de espíritu,sólo podamos aportar críticas (aunque sean constructivas)...puesto que no encajamos en el engranaje y la disciplina, que por desgracia ,impone la POLITICA. un saludo"
En cuanto al ¿poder? eclesial.
Lo cierto es que se puede alargar el tema demasiado. Trataré de comprimirlo. Hay demasiados problemas importantes en el mundo como para preocuparse por las vanalidades que se preocupan. Es abochornante pensar que un niño muere cada medio minuto en Mali a consecuencia de malaria y la iglesia emprende una cruzada particular y denigrante contra la camiseta del Huesca. La esperanza de vida en África ronda los treinta años, y ellos siguen horrorizados porque los homosexuales y las lesbianas tratan de adoptar hijos de paises subdesarrollados para darles una vida mejor. Nos intentar hacer llegar un mensaje de no utilización de métodos anticonceptivos mientras las tasas de sida en España aumentan año a año. Están en contra del aborto. Es muy fácil destar en contra cuando ellos no tienen la obligación de mantener una familia con mil euros al mes. Cuando ellos prediquen con el ejemplo y sean capaces de mantener a "todos los hijos que nos de Diós" en una sociedad consumista como la nuestra, con un sueldo como el de la mayoría, entonces se podrá empezar a creer en sus mensajes. Quizás haya gente que se salve de la quema, pero el tema se alargaría mucho más si hablasemos de casos particulares. Hay que generalizar puesto que la Iglesia envía un mensaje general, y ese mensaje, en cualquier ámbito de nuestra sociedad es caduco, trasnochado y viciado. Como pueden promulgar el celibato y cada vez se conocen más casos de sacerdotes católicos de todo e mundo que cometen abusos contra menores? El celibato es una imposición antinatura, y claro, por algún lado tiene que explotar. Antes el poder eclesial si era un poder, y además duro y temido. Ahora, ese poder ha dejado de ser tal, y la gente no tiene miedo a denunciar a los hipócritas sacerdotes que promulgan unos valores y después se los pasan por el forro. Podría seguir, pero me sigue quedando el otro PODER, el ¿político?.
Más de lo mismo. No me vale que los que se salvan de la quema sean aquellos que no tienen poder de decisión. Como queda demostrado, cada día en las noticias, tenemos casos de corrupción, prevaricación, cohecho, malversación, apropiación indevida, etc, etc, etc. Da igual que en sus solapas cuelguen pins de gaviotas, de rosas, hoces y martillos, o banderas nacionalistas. Aquí nos encontramos en la peor de las junglas, y "el que más chufle, capador". El mensaje que nos mandan los políticos es claro. He llegado al poder, me la traen floja los valores de mi partido, y voy a robar a manos llenas cuanto más tiempo mejor. voy a aprovecharme de mi cargo, cuanto más tiempo mejor, y si luego acabo en la cárcel, pago una fianza de la enésima parte de lo que me he llevado y a disfrutar del resto. Los políticos velan por sus intereses, y no por los de los que le votamos. Si lo hicieran, en el mismo momento en el que el Banco Central Europeo, bajó el precio del dinero a una cota jamás conocida, el gobierno debería haber obligado a los bancos a la revisión inmediata de hipotecas, de intereses, etc, etc y si el gobierno no lo hacía, la oposición debería haber obligado al gobierno a que obligara a los bancos a hacerlo. De aquí a que se revisen las hipotecas, quien se está aprovechando de la bajada del precio del dinero? Los bancos, que ganarán muchísimo dinero a costa de las hipotecas a intereses elevados que no serán revisadas hasta dentro de seis meses o un año, y ellos seguirán cobrando los mismos intereses que cobraban cuando el precio del dinero era superior. es porque el interés del político no está en quien le vota, sino en quien le paga, y éstos son los bancos, no los votantes. Que me voy del tema. Si el gobiero y la oposición velaran por nosotros, se habrían encargado de solucionar ésto, y no estarían enfrascados en una lucha congresista y diPUTAdista donde la oposición acusa al gobierno de bajarse los pantalones con los nacionalistas, y el gobierno responde que "jo... vosotros también lo hicistéis con coalición canaria y convergencia y unión"... Abrazos a todos.
En cuanto al ¿poder? eclesial.
Lo cierto es que se puede alargar el tema demasiado. Trataré de comprimirlo. Hay demasiados problemas importantes en el mundo como para preocuparse por las vanalidades que se preocupan. Es abochornante pensar que un niño muere cada medio minuto en Mali a consecuencia de malaria y la iglesia emprende una cruzada particular y denigrante contra la camiseta del Huesca. La esperanza de vida en África ronda los treinta años, y ellos siguen horrorizados porque los homosexuales y las lesbianas tratan de adoptar hijos de paises subdesarrollados para darles una vida mejor. Nos intentar hacer llegar un mensaje de no utilización de métodos anticonceptivos mientras las tasas de sida en España aumentan año a año. Están en contra del aborto. Es muy fácil destar en contra cuando ellos no tienen la obligación de mantener una familia con mil euros al mes. Cuando ellos prediquen con el ejemplo y sean capaces de mantener a "todos los hijos que nos de Diós" en una sociedad consumista como la nuestra, con un sueldo como el de la mayoría, entonces se podrá empezar a creer en sus mensajes. Quizás haya gente que se salve de la quema, pero el tema se alargaría mucho más si hablasemos de casos particulares. Hay que generalizar puesto que la Iglesia envía un mensaje general, y ese mensaje, en cualquier ámbito de nuestra sociedad es caduco, trasnochado y viciado. Como pueden promulgar el celibato y cada vez se conocen más casos de sacerdotes católicos de todo e mundo que cometen abusos contra menores? El celibato es una imposición antinatura, y claro, por algún lado tiene que explotar. Antes el poder eclesial si era un poder, y además duro y temido. Ahora, ese poder ha dejado de ser tal, y la gente no tiene miedo a denunciar a los hipócritas sacerdotes que promulgan unos valores y después se los pasan por el forro. Podría seguir, pero me sigue quedando el otro PODER, el ¿político?.
Más de lo mismo. No me vale que los que se salvan de la quema sean aquellos que no tienen poder de decisión. Como queda demostrado, cada día en las noticias, tenemos casos de corrupción, prevaricación, cohecho, malversación, apropiación indevida, etc, etc, etc. Da igual que en sus solapas cuelguen pins de gaviotas, de rosas, hoces y martillos, o banderas nacionalistas. Aquí nos encontramos en la peor de las junglas, y "el que más chufle, capador". El mensaje que nos mandan los políticos es claro. He llegado al poder, me la traen floja los valores de mi partido, y voy a robar a manos llenas cuanto más tiempo mejor. voy a aprovecharme de mi cargo, cuanto más tiempo mejor, y si luego acabo en la cárcel, pago una fianza de la enésima parte de lo que me he llevado y a disfrutar del resto. Los políticos velan por sus intereses, y no por los de los que le votamos. Si lo hicieran, en el mismo momento en el que el Banco Central Europeo, bajó el precio del dinero a una cota jamás conocida, el gobierno debería haber obligado a los bancos a la revisión inmediata de hipotecas, de intereses, etc, etc y si el gobierno no lo hacía, la oposición debería haber obligado al gobierno a que obligara a los bancos a hacerlo. De aquí a que se revisen las hipotecas, quien se está aprovechando de la bajada del precio del dinero? Los bancos, que ganarán muchísimo dinero a costa de las hipotecas a intereses elevados que no serán revisadas hasta dentro de seis meses o un año, y ellos seguirán cobrando los mismos intereses que cobraban cuando el precio del dinero era superior. es porque el interés del político no está en quien le vota, sino en quien le paga, y éstos son los bancos, no los votantes. Que me voy del tema. Si el gobiero y la oposición velaran por nosotros, se habrían encargado de solucionar ésto, y no estarían enfrascados en una lucha congresista y diPUTAdista donde la oposición acusa al gobierno de bajarse los pantalones con los nacionalistas, y el gobierno responde que "jo... vosotros también lo hicistéis con coalición canaria y convergencia y unión"... Abrazos a todos.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Spanish Liverpool... y no es por el fútbol.
El día ha salido plomizo. Nublado. Gris. Pero la ausencia de cierzo lo hace más alegre que ayer. Y volviendo a ayer, y dejando el clima a un lado, y volviendo a Aragón Televisión, y dejando a un lado el fútbol, y volviendo a los amigos, Álvaro nos obsequió, con un paseo por Liverpool, por los aragoneses que allí residen, por la ciudad gris que a casi nadie le gusta y a mi me embrujó, quizás por el Liverpool, quizás por los Beatles, quizás porque pese a que las tasas de criminalidad dicen que son elevadas, yo me encontré con gente amable, cálida, y la lluvia fría de Diciembre me pareció más cálida que cualquier lluvia cálida española. Me gusta Aragón Televisión y me gustan sus programas, al margen de que en ellos participen activa y pasivamente amigos de toda la vida. Además, me doy cuenta de qué hasta el momento, he tenido la suerte de viajar por lugares magníficos, por tierras lejanas y cada imagen del programa de ayer me devolvía a los maravillosos momentos que viví por aquellas tierras, con los vetustos y magnos edificios de la ciudad, con el ambiente nocturno, con el embrujo de The Cavern, con la vida de cosmopolita de esa ciudad, con sus “full english breakfast” y sus pintas de cerveza, con el museo beatle del muelle. Cambio San Miguel nevado, y la Sierra de Loarre nevada, por un poco de Liverpool, de momentos que quizás volverán, y de recuerdos vividos en un viaje fantástico hace ya dos largos años.
martes, 16 de diciembre de 2008
Cosas del trabajo...
Trabajando en la Plaza Luís López Allué de Huesca. Poniendo unas rejas en unas ventanas bajas, para que no sirva de sentadero para las gitanas que pasan las tardes de verano a la fresca. Una de estas señoras, de las habituales del improvisado banco, se acerca de mi padre y en ese inconfundible deje calé, le comenta:
“ Si sabemos que estos hierros los ponen por nosotras … pero si se piensan que vamos a dejar de venir, están aviaos … A partir de ahora, nos vamos a traer las “macas” de casa. Y otra cosa; Si vale “vente” les cobras ochenta a estos hijos de puta”.
Y yo me pregunto si no debía contratar a esta señora como comercial, y mataba dos pájaros de un tiro. Dejan de robarme la chatarra de aluminio, y los precios los dejo a la elección de esta mujer, que no le cuesta nada crear una subida de un trescientos por cien y quedarse tan ancha.
“ Si sabemos que estos hierros los ponen por nosotras … pero si se piensan que vamos a dejar de venir, están aviaos … A partir de ahora, nos vamos a traer las “macas” de casa. Y otra cosa; Si vale “vente” les cobras ochenta a estos hijos de puta”.
Y yo me pregunto si no debía contratar a esta señora como comercial, y mataba dos pájaros de un tiro. Dejan de robarme la chatarra de aluminio, y los precios los dejo a la elección de esta mujer, que no le cuesta nada crear una subida de un trescientos por cien y quedarse tan ancha.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Repetir no es redundar, que es reiterar.
Reitero que lo que pienso, es redundar en lo que repito, y si repito lo que redundo y redundo en lo que pienso, reitero lo que no digo.