Acerca de Telarañas...

Sin la ayuda de blogeros consumados,
sin alardes de saber que hay entre manos,
sin enlaces musicales y sin videos,
sólo letras, verso y prosa depravados.

Sin fotos de vacaciones recientes,
sin tutear a los desconocidos,
sin chaquetas de cuero, rebecas de lino,
sólo tertulianos, locos inconscientes.

Sin incidir mucho en lo profesional,
sin contar penurias de lo acontecido,
sin rezar cual monja, lo que no he vivido,
sólo presunciones, nada personal.

Sin entrar al trapo de los que critican
sin otra intención que la de humillar,
sin contar visitas hasta hacer millar,
sólo diversión, no escribir por publicar.


lunes, 19 de enero de 2009

Delirios... imagino.

Tras tres días sin poder conciliar el sueño, entre dolores de muelas, pinchazos de oído izquierdo, y ver que el reloj iba hacia atrás y no hacia delante... Tras cinco días de silencio obligado... os dejo mis delirios, para nada de grandeza...

Nada de lo que pensabas se cumplía,
ni en tus sueños ni en los míos,
ni en tu vida ni en la mía,
ni en nuestra falsa apariencia por aparentar
que lo nuestro funcionaba de verdad.
Que la pasión y el sudor de ese sexo matinal
que nos despierta,
es la triste realidad de no poder calentar
esa lívido nocturna, que explota
por no tener un camino que la lleve
donde debería estar...
perdida entre tu pasión, mi morbo
y la excitación que nos produce rozarnos
cuando el edredón nos sobra
hasta con frío polar,
cuando una ducha muy fría,
no es capaz de combatir ese calentón de hotel,
mirando por la ventana la ciudad de Budapest,
que es la capital de Hungría.
Te sentabas indignada escuchando las noticias
sobre mis frías rodillas tapada con tu albornoz,
y aunque la noticia fuera de crisis o economía,
de un agujero en el metro,
de una manifestación que cortaba la Gran Vía,
yo dibujaba en mi mente, tu vello erizándose,
tu corazón latir fuerte, tus dedos sobre mi frente
y mis manos escondidas, tratando de averiguar
si la peca que recuerdo, es tuya o es de otra tía
que palpé... o es el producto de un sueño
calenturiento y frustrado, como acaba cualquier sueño
que pueda ser recordado...
La cuestión es que era lunes y tú debías marchar,
y yo saldría después, no era por disimular,
sino porque me tocaba, pagar la cuenta de hotel,
del minibar y el buffet, y tu debías volver
a tu trabajo de madre, a tu pasión de mujer,
a tu oficio de coser, a tus clases de pilates,
a tus cortaos por la tarde...
Y yo otra vez a esperar, a ese sábado nocturno
y a ese domingo en que buscas
la excusa para olvidar que eres feliz otros días,
y te arriesgas a perder, por un poco de placer,
y a veces cuesta creer, que ese placer sea cierto,
lo que de verdad te llena, lo que te de la la alegría.

1 comentario:

Sophia Petrillo dijo...

este me mola bastante mas que el otro...
que tal el dolor de muelas? no sabia que estabas chungo.
Un beso

Repetir no es redundar, que es reiterar.

Reitero que lo que pienso, es redundar en lo que repito, y si repito lo que redundo y redundo en lo que pienso, reitero lo que no digo.