Acerca de Telarañas...

Sin la ayuda de blogeros consumados,
sin alardes de saber que hay entre manos,
sin enlaces musicales y sin videos,
sólo letras, verso y prosa depravados.

Sin fotos de vacaciones recientes,
sin tutear a los desconocidos,
sin chaquetas de cuero, rebecas de lino,
sólo tertulianos, locos inconscientes.

Sin incidir mucho en lo profesional,
sin contar penurias de lo acontecido,
sin rezar cual monja, lo que no he vivido,
sólo presunciones, nada personal.

Sin entrar al trapo de los que critican
sin otra intención que la de humillar,
sin contar visitas hasta hacer millar,
sólo diversión, no escribir por publicar.


martes, 21 de abril de 2009

Último de la trilogía hallada en el desastroso cajón desastre.

El último suspiro que sentí
que enfocabas a mi nuca
fue como el viento helador
de una tormenta de nieve.
Pensaba que tras la separación,
la vida empezaba limpia,
no conté con los recuerdos,
ni con el tiempo vivido,
ni con las cuentas pendientes,
ni con todos tus amigos,
ni con echarte de menos
al acariciar mi espalda,
ni con tu hueco de cama
vacío cada mañana.

1 comentario:

Natalia dijo...

Me quito el sombrero con este "Cajón desastre".
Muy bonitos, orly!

Repetir no es redundar, que es reiterar.

Reitero que lo que pienso, es redundar en lo que repito, y si repito lo que redundo y redundo en lo que pienso, reitero lo que no digo.